La inminente llegada de las fiestas acelera la compra de los productos típicos de la época, que acaparan el protagonismo en muchas mesas familiares

 

Que la Navidad está a la vuelta de la esquina, deseando salir y desplegar todos sus encantos, es una evidencia. Hace semanas que las luces alumbran y dan vida a las principales calles de nuestras ciudades y los escaparates adaptaron ya su estética a la propia de este tiempo: nieve, bolas, adornos en rojo y verde…

Todo nos anuncia que las fiestas están próximas, aunque las tocaremos con las yemas de los dedos el próximo día 22 con motivo del sorteo de la Lotería, otro de los “clásicos” de este tiempo. Para entonces, las despensas, frigoríficos y congeladores de buena parte de las casas estarán rebosantes de productos “especiales”, muchos estrechamente vinculados a la Navidad.

¿Qué comeremos?

Carnes como el lechazo, el cochinillo y las ibéricas, además de embutidos, no faltarán en muchas mesas. Tampoco será fácil encontrar lugares donde no se deguste un pescado rico, como el rape o la lubina, o manjares como el pulpo. Y qué decir del marisco: centollos, cigalas, percebes, almejas, nécoras… encontrarán su hueco, seguro, en muchos hogares que, de hecho, esperan la llegada de estas fechas para adquirir esos productos especiales, para muchos pilar del menú tradicional.

Aunque quizá las verduras y hortalizas no vayan a tener el protagonismo que las carnes y pescados, no podemos olvidar que son parte esencial de la dieta y que, por tanto, tienen que tener su “espacio”. Ensaladas, cremas e incluso platos típicos con escarola o lombarda tendrían que formar parte de las propuestas gastronómicas navideñas.

Siempre que podemos trasladamos a la sociedad la importancia de mantener una dieta sana y variada, de practicar unos hábitos saludables. Y en Navidad, aunque aún haya escépticos, también es posible: disfrutemos de todos los productos especiales de este tiempo, pero no perdamos las buenas costumbres.

Desde Mercasalamanca os hacemos una propuesta de menú rico y sano para que cualquier comensal caiga rendido a vuestros pies…

¿Cómo empezar?

Aunque muchos hayan pensado inmediatamente en el hornazo, que, aunque típico de otra época, se consume a lo largo de todo el año, hay más opciones. Una provincia como la nuestra, tan rica en espacios naturales, es un tesoro para los amantes de setas y hongos, de modo que podemos aprovechar para cocinarlos de manera sencilla, a la plancha o al ajillo.

Junto a ello podemos introducir los típicos embutidos y, dado que son fechas de bajas temperaturas, un plato caliente. Un caldo o una crema pueden ser buenas alternativas: desde la más sencilla, como la de calabaza, que podemos acompañar de gambas, merluza o bacalao, o la de puerros con crujiente de jamón, hasta la de espárragos verdes y vieiras, la de mejillones en crema, la de castañas o la bisque de langostinos.

Para los más clásicos siempre quedará la tradicional sopa de pescado, que además de ayudarnos a entrar en calor, nos aporta una buena parte de los nutrientes imprescindibles en nuestra dieta diaria.

¿Carne o pescado?

Esa es la cuestión. Aún hay casas en las que se cocinan los dos platos, al estilo menú de boda. O se opta por el marisco antes de la carne. Sea cual sea tu elección, tenemos también propuestas para ayudarte.

Para aquellos que prefieran el pescado, tienen donde elegir. El rape es uno de los más buscados en estas fechas, y una de sus presentaciones más famosas es empiñonado. Para su preparación necesitaremos, según la receta de Sergio Fernández, perejil, piñones, almejas, gambas crudas peladas, bacon en lonchas muy finas y aceite de oliva, además de sal y agua.

En caso de querer deslumbrar con un plato sencillo, podemos prepararlo en salsa verde con cilantro o perejil. Y para quienes no sean amigos del rape, existen muchas más opciones de elaboración con merluza, bacalao, lubina o besugo. ¡Hay pescados para todos los gustos!

Si optamos por la carne, tenemos que tener presente que la Navidad es, habitualmente, tiempo de asados. Lechazo o cochinillo son platos habituales en esta tierra, aunque no exclusivos. Las carnes ibéricas, como el secreto, la pluma o la presa, han ido ganando terreno y para muchos son imprescindibles en estas fiestas. Acompañadas con ensalada, pimientos asados o una buena guarnición de verduras son irresistibles para muchos comensales.

Los turrones, reyes del postre

Pudiera parecer que son insustituibles. El turrón, el mazapán y los polvorones representan la esencia de la Navidad, y buena prueba de ello es que hay villancicos así lo acreditan. Pero… ¿y si introdujéramos alguna otra opción?

Tras una comida copiosa no es desdeñable optar por una rica macedonia de frutas como prólogo de la bandeja de dulces. O un tiramisú, una tarta de manzana, unas peras al vino o unas sencillas trufas.

Son muchas las recetas posibles porque la variedad de productos es inmensa. Pero sea cual sea nuestra decisión, no olvidemos una última cosa: mantengamos intacto nuestro compromiso con la reducción del desperdicio alimentario. ¡Son tantas las opciones, sencillas y sabrosas, entre las que poder elegir para dar nueva vida a lo que nos sobre tras tantas comidas y cenas festivas!